> Educación y Televisión
La calidad de la educación de los niños y jóvenes en América Latina, entendiendo por tal la transferencia de conocimientos por parte de maestros y profesores a los alumnos, ha descendido en forma sustancial en las últimas décadas, provocando alarma en los intelectuales y una cantidad de movimientos de reorganización por parte de las autoridades educativas, sin éxito por diferentes motivos.
Es frecuente que se atribuya esta decadencia educativa a los efectos de la televisión, los videojuegos, el consumo de alcohol o drogas y la creciente permisividad social que resulta de padres que no pueden o no quieren transmitirles normas de convivencia a sus hijos. También influyen problemas sindicales y de preparación de los maestros: en un reciente examen tomado a los maestros, más de la mitad de éstos fue reprobado.
Esto se refleja también en un aumento de los índices delictivos, donde es frecuente que, a una edad en que no son considerados imputables por la ley, jóvenes y hasta niños desarrollen actividades criminales. Tanto en México como en Brasil, Argentina y el resto de la región surgen, con regularidad, clamores acerca del futuro de sociedades donde una gran cantidad de jóvenes entre los 14 y 19 años no estudian ni trabajan; pero, las autoridades ensayan medidas cosméticas, sin atacar las raíces del problema.
Con o sin televisión y videojuegos, el problema de fondo es que el sistema educativo de nivel primario y medio está obsoleto. Los medios electrónicos de comunicación contribuyen a la crisis, pero -a diferencia de lo que muchas voces airadas sostienen- no son el enemigo sino, en cierta forma, el sustituto de la escuela. En un reciente episodio de Contrapunto, programa que emite XEW en México, se apuntaba a la fuerza electoral de María Esther Gordillo, líder del sindicato de la enseñanza, a quien los gobiernos de esa nación acuden para solicitar apoyo electoral; hace algún tiempo, la analista Denise Dresser sostuvo que, hace ya sexenios, el Gobierno le dio al sindicato el manejo de la educación, y la situación no ha cambiado con el tiempo. Meas recientemente, los maestros realizaron huelgas y movilizaciones sosteniendo que tienen derecho a transmitir por herencia y hasta a vender los cargos que ocupan en el magisterio. En otros países, son constantes los conflictos de todo tipo y es raro que los alumnos reciban más que una parte de las horas de clase teóricamente previstas. Y generalmente lo hacen en condiciones deficientes.
Pero la crisis no se resuelve aumentando sueldos o arreglando edificios. Un factor esencial que se pasa por alto es que la enseñanza es un ejercicio de autoridad, donde -en ese momento- el maestro imparte conocimientos al alumno. Platón fue discípulo de Sócrates y lo obedecía; que luego el discípulo sea superior al maestro es considerado, por los maestros sensatos, un triunfo propio. En la enseñanza no cabe el concepto de igualdad; en el Peer to Peer de Internet se copia información, no se enseña.
El problema actual de las escuelas es que los alumnos aprenden mucho más fuera de ellas que en las aulas. Ahí interviene la TV, para bien o para mal. Pero la culpa es del sistema educativo: con huelgas, salidas, ‘jornadas de reflexión' y otras argucias para evitar que los maestros estén cara a cara con los alumnos; estos carecen de incentivos para aprender. Entonces, el progreso depende de la voluntad de cada alumno, no de una actitud general. Como resultado, hay jóvenes que pretenden ingresar a las universidades con un vocabulario de 600 palabras y sin comprender ni los textos que leen ni lo que puedan llegar a escribir.
Por otra parte, los alumnos utilizan lo que aprenden de manera diferente a la supuesta por la estructura educacional. Ya en el preescolar, los números no interesan para sumar o restar, sino para hablar por celular; leer no es necesario, porque los niños entienden la gráfica de la computación y reconocen las marcas que necesitan, como Coca-Cola o McDonald's. A los dos años saben colocar un DVD en el reproductor, y accionarlo; diez años más tarde, sus conocimientos de matemáticas serán probablemente nulos. Para evaluar su ortografía, están los blogs en Internet; en cambio, sus reflejos son muy buenos, gracias a los videojuegos y al tecleo de mensajes de texto.
En la medida en que el aparato educacional no se adapte a la realidad de sus "consumidores", será imposible resolver los problemas actuales. Y, es probable que estos se agudicen en el futuro. La estructura de enseñanza, como cualquier otra, debe ser eficiente para que funcione. Hacer evaluaciones y pruebas es agradable para los burócratas, pero inútil si con ello se trata de postergar o evitar el momento crucial: cuando el maestro o profesor se enfrenta cara a cara con el alumno y le transmite algo que el alumno incorpora a su personalidad.
|