> La competencia como factor de crecimiento de los mercados de TV paga
El caso chileno
Una de las experiencias más curiosas que se han recogido en los quince años que lleva de funcionamiento la industria de la TV por suscripción es que, para que el mercado crezca en término de número de suscriptores, es necesaria la competencia entre diversos oferentes del servicio. Históricamente, en América Latina han crecido sólo aquellos mercados donde hubo al menos tres empresas significativas en competencia. En aquellos países donde hay una empresa dominante, la base de suscriptores dejó de crecer; con dos empresas de la misma tecnología -sea cable o satélite- tiende a haber un acomodamiento por el cual ambas conviven, sin que -generalmente- se llegue al oligopolio.
El esquema se complica porque los mercados, a medida que maduran, tienden a la concentración. Al principio, para los proveedores de las empresas en ese mercado -como es el caso de la señales satelitales y los vendedores de equipos para sistemas de cable- suele ser más atractivo tratar con un menor número de clientes en cada mercado. Pero, en una segunda etapa, los clientes se hacen poderosos y sus negociaciones se endurecen, con lo cual baja la rentabilidad de quien quiera venderles.
Otro factor que interviene es la llamada convergencia tecnológica: distintas empresas pueden aplicar diferentes tecnologías para ofrecer un mismo servicio. Por ejemplo, tanto las empresas de cable como las satelitales (DTH) ofrecen televisión. Y tanto las telefónicas como las de pueden ofrecer acceso a Internet. Esto está haciendo que, cada vez más, la competencia provenga de una tecnología diferente en lugar de ser creada por empresas diferentes que aplican una misma tecnología.
Desde el punto de vista regulatorio, la mayoría de los gobiernos latinoamericanos se han manejado con el concepto tradicional de no admitir que una cierta empresa pueda abarcar más de un cierto porcentaje del mercado, como manera de proteger la competencia. El problema aquí está en definir en qué consiste ese mercado. En 2005 Chile innovó en la materia al autorizar la fusión de VTR con Metrópolis-Intercom, las dos principales MSOs (Multiple System Operators) de cable de ese país, formando una empresa que pasó a controlas el 90% del mercado de TV por cable. Esto hubiera sido inaceptable en otras naciones, y el proceso llegó a la Corte Suprema de Justicia chilena, que lo validó. El concepto subyacente es que el gobierno chileno quería una empresa lo suficientemente fuerte como para que pudiera competir con Telefónica de España, controladora de CTC, la telco dominante en Chile, después que Entel Chile -que podía haber sido la competidora ideal- decidió retirarse de la batalla y atacar sólo segmentos específicos del negocio telefónico.
La decisión fue exitosa: en tanto VTR se ha convertido en el segundo proveedor de telefonía y declara ser el más importante en acceso a Internet, Telefónica ha logrado más de 250.000 suscriptores para su servicio DTH de televisión, en tanto la cantidad de suscriptores de cable de VCR ha permanecido casi estable. Y Telmex adquirió ZapTV, otro proveedor satelital, y anuncia haber logrado 150.000 suscriptores. DirecTV también creció, aunque en menor proporción. El resultado es que la penetración de la TV paga creció de 24% a 33%, según datos de Subtel, y la participación de VTR en este mercado particular ha disminuído. Sin embargo, VTR como conjunto ha estado creciendo a un ritmo de 20% anual, por sus avances en Triple Play: los suscriptores que antes contrataban un servicio, hoy pagan por dos o tres de ellos: TV, telefonía y acceso a Internet.
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