Google, en la cima, lucha por sobrevivir a mediano plazo

 

 

 

 

Comentario de fin de semana
03/09/10
 
 

Google, en la cima, lucha por sobrevivir a mediano plazo

 

Es la empresa más conocida del mundo. Sus acciones se cotizan a 450 dólares, el doble que las de Apple, el triple que las de IBM y casi 20 veces más que las de Microsoft. Pero, Google tiene un par de problemas: uno es que quiere mantenerse en esa posición pero nadie sabe exactamente cómo hacerlo. Y hay una amplia variedad de empresas que quieren una tajada de sus utilidades y de gobiernos que quieren recortar lo que consideran poderes excesivos o invasión de privacidad.

Históricamente, ninguna empresa líder en una de las "generaciones" de la industria de espectáculos y medios de comunicación llegó a mantener ese liderazgo en la siguiente. Hollywood manejó la era de oro del cine, RCA fue líder en tiempos de la radio, las cadenas ABC, NBC y CBS lideraron la época de la televisión abierta, IBM la primera generación de computación --máquinas grandes-- y Microsoft la segunda, la era de la PC, que IBM le regaló. Pocos recuerdan a Commodore, con su brevemente célebre máquina 64K, a Atari con los primeros videojuegos o a CompuServe en los tiempos iniciales del e-mail, hace apenas quince años. AOL sigue existiendo, pero es una sombra de lo que fue en la misma época: se suponía que le ayudaría a los usuarios a encontrar los sitios web.

¿Hay motivos para creer que esta tendencia histórica va a cambiar? No. Lo que puede demorar el cambio es que Google sea tan ingeniosa como para lograr participar en la próxima etapa, o "generación": por ejemplo, compró You Tube y busca otras empresas innovadoras. Las redes sociales podrían ser un camino, pero, ¿Qué ha hecho usted en Second Life, últimamente? Y la cantidad de gente con cuentas inactivas en MySpace o Twitter es enorme, más allá del entusiasmo de quienes invierten tiempo y dinero en publicar sus avatares sentimentales o mandar mensajes cortos sobre cualquier cosa.

No es una cuestión de pesimismo, es de incertidumbre. En cualquier momento puede aparecer una killer aplication nueva, y la gente se volcará a ella masivamente. A mediano o largo plazo, habrá una evolución en el uso de Internet que descolocará a los actores actuales. Google busca permanecer, como lo logró Apple no con las computadoras sino con el iPod, el iPhone y ahora el iPad.

El otro problema de Google es que las telcos y los cableoperadores quieren una tajada de su negocio. Verizon en los Estados Unidos y Telefónica en España, entre otros, quieren cobrarle por el transporte de su información por sus redes. Pero, Google creció ofreciendo un servicio gratuito para el usuario, y no parece probable que pueda cobrarles a los usuarios --como quieren hacerlo los diarios-- por la información. Podría lograrse que Google comparta los ingresos por acciones "premium" como bajar un programa de TV de la Internet, pero rápidamente aparece el tema de la "neutralidad de redes". Según la reciente ley chilena y proyectos en varios países, los dueños de las redes no pueden discriminar contra el origen de los contenidos que sus clientes hacen circular. Pretender cobrarle a Google y no a otros sería discriminatorio. Pretender cobrarles a todos es imposible.

Actualmente, la mayor parte de los ingresos de Google son obtenidos en concepto de publicidad ubicada según instrucciones específicas del anunciante o de acuerdo a la ubicación geográfica o búsqueda del usuario. Pero esto probablemente no sea suficiente a futuro. En realidad, también está en duda la capacidad de la industria publicitaria de seguir sosteniendo al conjunto de medios de comunicación cuando haya pasado su entusiasmo inicial por los new media.

Una posibilidad --riesgosa-- es obtener utilidades a partir de la información sobre la conducta de sus usuarios. El riesgo está en la obligación de conservar la privacidad: en los Estados Unidos, los cableoperadores están proveyendo información sobre los canales y programas que sintonizan sus clientes, pero no a nivel personal. Los anunciantes, en cambio, pueden necesitar información más precisa, y allí empieza el conflicto. A menos que haya una ventaja económica, nadie quiere que otros sigan la pista de sus hábitos.

Google tiene un par de años para resolver esto.

 

Miranda 3D